Sector Industrial en México

¿Seguirá siendo el Bajío un hub manufacturero en la 4T?

12/09/2019

En junio pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que la manufactura en la franja fronteriza aumentó 5.7% en el primer cuatrimestre de 2019 a tasa anual real, el mayor dinamismo para esta industria en todo el país y un gran impulso comparado con el retroceso de 4.8% registrado por la región del Bajío.

Hablando de esta zona (conformada por los estados de Guanajuato, San Luis Potosí, Querétaro y Aguascalientes), y que durante el sexenio pasado fue considerada “la joya de la corona” del sector secundario, especialistas ven una posible brecha de crecimiento debido a que no existe un plan de desarrollo económico integral.

¿Será que este cambio de prioridades afecte demasiado a la industria manufacturera de una zona que llegó a alcanzar un crecimiento del 47.2% a nivel nacional?

Veamos a continuación las características que prevalecen en el Bajío y que pueden llevar a su resurgimiento como hub del sector fabril en el mediano y largo plazo.

Alianza Centro-Bajío-Occidente

En noviembre de 2018, los gobernadores de Aguascalientes, Querétaro, San Luis Potosí y Guanajuato firmaron el llamado Acuerdo de San Miguel, con el fin de generar una agenda de desarrollo regional mediante proyectos y esquemas de cooperación en temas como: seguridad, turismo, infraestructura, movilidad humana, inversión, producción, logística, exportaciones, desarrollo social y empleo.

Para mayo de este año Jalisco se sumó al Acuerdo, por lo que el promedio de crecimiento económico acumulado en los últimos siete años subió al 4.4%, casi un 40% más que el promedio nacional (3%), ubicándose como la región más exitosa del país.

Asimismo, y de acuerdo con el INEGI, uno de cada cinco pesos que exporta nuestro país es producido por estas cinco entidades. Adicionalmente, es la zona que más aporta a la recaudación de gravámenes federales como el Impuesto al Valor Agregado, el Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.

Y por si fuera poco, en los últimos diez años, esta región ha experimentado una tendencia creciente en los flujos de inversión extranjera directa (IED). Por mencionar un dato, de los más de 4 mil 300 millones de dólares (mdd) de nuevas inversiones que recibió México en el primer semestre de 2019, más de mil 150 mdd fueron a parar a los cuatro estados del Bajío.

Cabe mencionar que esta alianza cuenta con el apoyo de la iniciativa privada, con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) como sus principales promotores.

Sector automotriz, motor de desarrollo

Para Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y San Luis Potosí, la industria automotriz es el común denominador de sus economías pues concentran ocho plantas armadoras de vehículos en una zona de 300 kilómetros de longitud.

Entre las cuatro entidades suman 850 proveedores para esta rama productiva, destacando los fabricantes de autopartes que en el periodo 2013-2018 ubicaron sus mercancías entre las 20 con mayor valor para la producción manufacturera.

Por ejemplo, la fabricación de sistemas de transmisión creció 101.7% en el sexenio pasado, y la de motores de gasolina 64.8%, ambos indicadores en términos reales. En total, la industria automotriz generó el 16.2% del PIB manufacturero en 2018.

Condiciones para el crecimiento

Todo este desarrollo no sería posible sin la certeza de las inversiones en la región que, además de la manufactura, siguen apostando al crecimiento de los sectores industrial, agropecuario, comercial y de servicios.

Ante esto, es notable el crecimiento del mobiliario industrial de la región pues, según la AMPIP (Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados), en el primer trimestre del año el inventario de edificios en los 5 estados de la alianza Bajío-Occidente representó el 28% del total nacional, algo solamente igualado por la región Noreste conformada por Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.

Tan sólo en junio de este año se realizó la inauguración del Parque Industrial León-Bajío (PILBA), un proyecto que generará más de 5 mil empleos y que en su primera etapa significó una inversión de 100 millones de dólares.

En cuanto a los inmuebles en construcción, las cinco entidades suman 627 mil 492 metros cuadrados, un 42% del millón 493 mil 190 metros cuadrados totales en desarrollo.

Además, las zonas industriales de Guanajuato (que incluye a los mercados de Celaya, Irapuato, León, Salamanca, San José Iturbide, San Miguel de Allende y Silao) y Querétaro presentan tasas de disponibilidad de 9 y 7% respectivamente, una proporción más equilibrada en comparación con las de Monterrey (21%) y Ciudad de México (11%).

Amén de si el gobierno decide voltear a ver al Bajío-Occidente con recursos o incentivos, las condiciones para que la región alcance el protagonismo de años pasados se sostienen gracias a la sinergia de voluntades políticas, así como a la madurez en la vocación industrial y productiva de cinco entidades que hoy por hoy son el motor económico del país.

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