Economía en México

Ally-shoring: ¿qué es y cómo promoverá la inversión extranjera en México?

20/04/2021

Ante los impactos a la cadena de valor global por años de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que en 2020 se complicaron aún más por la pandemia de COVID-19, analistas y expertos siguen buscando alternativas de proveeduría que sean más sólidas, cercanas y confiables.

Así, la US-Mexico Foundation (USMF) propuso el concepto de Ally-shoring, una nueva estrategia a través de la cual se pretende motivar a que empresas de los EUA colaboren e inviertan únicamente en países con ideologías similares, en su intento por reconfigurar cadenas de suministro mejor integradas y menos dependientes del gigante asiático.

Conoce en este artículo los elementos clave de este concepto y cómo esta podrían impulsar las inversiones en los parques industriales en México.

Fortalecer y profundizar lazos productivos

En el documento The Case and Path of Development for Ally-Shoring: México que se publicó hace unas semanas, los economistas estadounidenses Elaine Dezenski y John Austin expusieron la teoría detrás de esta nueva forma de cooperación comercial, así como el contexto en el que se presenta.

Los autores señalan que, en los meses más críticos de la emergencia sanitaria, la escasez de equipo de protección personal, así como de otros bienes y materiales que se producen en regiones industriales lejanas como Wuhan (origen del brote de COVID-19), evidenció la necesidad de contar con fuentes de suministro resilientes, es decir, que procuren la salud y bienestar de los ciudadanos de una nación y a la vez garanticen la continuidad de la economía global.

En este sentido, el concepto de Ally-shoring busca consolidar un programa de proveeduría de materiales, productos y servicios esenciales entre socios comerciales, al reducir la dependencia de otros países que no comparten los mismos valores o intereses a largo plazo.

En el caso de la relación México-Estados Unidos, y con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, la USMF considera que existe la “oportunidad única” de alcanzar metas comunes de seguridad económica y nacional.

“Se pueden reforzar y profundizar los lazos en manufactura, investigación y desarrollo (R&D), comercio, facilitación, seguridad y gobernanza”, afirma la organización.

El Ally-shoring también considera la creación de una fuerza laboral binacional altamente calificada, así como una colaboración transfronteriza en innovación y producción de propiedad intelectual, todo lo cual se alinea con la agenda marcada por el renovado Tratado de Libre Comercio entre México, EU y Canadá (T-MEC).

“México no sólo tiene proximidad, sino un acuerdo comercial que plantea reglas claras en materia laboral, de cumplimiento. México tiene grandes ventajas, mano de obra joven, una base productiva manufacturera y mucha experiencia en sectores clave”, señaló Enrique Perret, director de la USMF, en entrevista con Forbes.

Dezenski y Austin añaden que los EUA ya identificaron sus cadenas de suministro críticas y cómo reorientarlas, así como ciertos sectores de transformación tecnológica y económica que impulsarán la manufactura avanzada a nivel regional. Las más destacadas son: 

  • Telecomunicaciones
  • Fintech
  • Biotecnología
  • Internet de las cosas (IoT en inglés)
  • Energía limpia
  • Semiconductores

“En EU no siempre tenemos las cadenas de proveeduría que puedan respaldar la fabricación de estos nuevos sistemas, al punto en que hemos tenido que depender de China y otros países”, señaló Elaine Dezenski en un podcast de la USMF sobre el tema.

¿Ally-shoring o nearshoring en México?

Como hemos destacado en artículos anteriores de este blog, la estrategia de inversión conocida como nearshoring en México consiste en la relocalización de líneas de producción de empresas estadounidenses en nuestro país desde la región de Asia.

La principal ventaja de este enfoque está en el aumento de la capacidad de respuesta de estas compañías, con tiempos de entrega más cortos y una mayor flexibilidad ante potenciales crisis que interrumpan la cadena de suministro.

Por tanto, podemos ver que el Ally-shoring añade un componente político a la relación comercial México-EU, haciendo que los lazos actuales –redes empresariales, asociaciones público-privadas y contratos gubernamentales– alcancen un nivel de compenetración aún mayor dentro de la cadena productiva de ambos países.

Así, de lograr sus objetivos, una colaboración de este tipo podría traer beneficios como: 

  • Disminuir la dependencia de suministros críticos fuera de la región y hacer que las cadenas de proveeduría locales sean más confiables y menos susceptibles a crisis geopolíticas.
  • Mejorar las instituciones, reducir la corrupción y fortalecer el Estado de Derecho en México, para impulsar una mayor llegada de inversión extranjera directa (IED).
  • Acelerar la recuperación de la recesión económica inducida por la pandemia en ambos lados de la frontera, desarrollando y expandiendo lo que ya es un sistema interconectado de producción en América del Norte, especialmente en sectores clave como el automotriz y la agroindustria.
  • Facilitar el crecimiento laboral y empresarial en sectores económicos emergentes y transformacionales –incluidas industrias de exportación– mediante iniciativas binacionales de R&D, creación de prototipos y patentes, a fin de generar modelos de producción innovadores, limpios y sustentables.
  • Crear infraestructura crítica conjunta que mejore las operaciones comerciales esenciales y habilite cadenas de suministro críticas.
  • Apalancar las grandes bases de datos sobre inversiones y capacidades locales de ambos gobiernos, para crear estrategias que atraigan más IED a la región.
  • Apoyar la salud económica y política de Estados Unidos, México y otras democracias en todo el mundo. 

La USMF ha presentado el documento sobre el Ally-Shoring en foros de negocios como la reunión virtual de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), así como ante dependencias gubernamentales y funcionarios de ambos países.

Finalmente, Enrique Perret espera que esta estrategia rinda frutos en proyectos específicos, esto mediante un acercamiento entre la AMPIP y entidades como la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de los EU (DFC por sus siglas en inglés), que desde hace 2 años recibió el aval del Senado de aquel país para realizar inversiones de capital en empresas extranjeras.

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Foto de portada: geralt vía Pixabay.