Sector Industrial en México

¿Es la construcción industrial durante COVID-19 un sector esencial?

5/05/2020

Conforme avanzan las fases desarrollo de la pandemia de coronavirus COVID-19 en México, varios actores políticos, económicos y sociales ya prevén los diferentes escenarios de reactivación de las llamadas “actividades no esenciales”.

Recordemos que, desde el 30 de marzo pasado, en la declaratoria de emergencia sanitaria se estableció la suspensión inmediata de las labores en varias industrias que no pertenecen a los sectores fundamentales para la economía, que en un decreto posterior fue ampliada hasta el 30 de mayo de 2020.

Sin embargo, y a medida que nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, empieza a levantar sus restricciones y sus industrias a retomar actividades, algunas voces exigen un ajuste a los términos de reapertura, particularmente en un sector como la construcción que impacta 3 de cada 4 actividades económicas en el país.

En este artículo revisamos las decisiones de política pública en obras de infraestructura durante el COVID-19, los impactos estimados en la construcción, renta de espacios y venta de terrenos industriales, y lo que está ocurriendo en el mercado inmobiliario industrial del vecino del norte, a fin de vislumbrar un escenario de reactivación que sea seguro para trabajadores, desarrolladoras y otras partes interesadas del sector.

 

Paros de obra, protocolos y propuestas

Con el objetivo de mitigar la transmisión del coronavirus en el ámbito comunitario, el Consejo de Salubridad General ordenó la suspensión de todas las obras de construcción y sus actividades asociadas, destacando en particular la producción de cemento.

Sin embargo, en el texto del decreto donde se definen de los sectores fundamentales se incluye la siguiente frase: “así como actividades cuya suspensión pueda tener efectos irreversibles para su continuación”.  

Esto dio pie a que las obras en el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, consideradas como “proyectos económicos estratégicos” por el presidente Andrés Manuel López Obrador, pudieran continuar.

En su momento, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) pidió al Gobierno que incluyera a las actividades del sector en su conjuntono solamente las de conservación, mantenimiento y reparación de la infraestructura crítica– como dentro de las esenciales para el funcionamiento de la economía, sobre todo al considerar las consecuencias del paro.

El organismo –que representa a 12 mil constructoras en todo el país– estimó que unos 500 mil empleos estarían en riesgo, dado que la mayoría de los proyectos parados en abril pertenecen al sector privado (62%), mientras que el 38% restante son del sector público.

Para evitar la dispersión del COVID-19 en las obras en marcha y las que pudieran reiniciar, la CMIC emitió un protocolo de contención y se dijo comprometida a acatar todas las medidas ordenadas por las autoridades de salud.

“Al mismo tiempo, (demandamos) un paquete de medidas que incluyan a la construcción para superar la emergencia y reactivar la economía, aprovechando la facultad contracíclica del sector por su capacidad de generar empleo formal, activar las cadenas productivas y brindar obras de calidad”, señaló la Cámara.

 

Continuidad en EU

Para darnos cuenta de las diferencias de enfoque entre gobiernos y socios, el 70% del inventario industrial en construcción permanece activo en los EU, es decir, en 16 de 20 mercados principales.

Incluso, gobiernos de estados con altas tasas de contagio (Nueva Jersey, Filadelfia) siguieron emitiendo permisos en corredores industriales, a reserva de que las constructoras aplicaran protocolos más estrictos de distanciamiento social como:

  • Al menos 2 metros de distancia entre trabajadores.
  • No más de 4 personas en revolvedoras de concreto.
  • Toma de temperatura a la entrada del sitio.
  • Baños y estaciones de limpieza y esterilización adicionales.

Cabe mencionar que la tercera parte de este nuevo inventario ya está contratado, por lo que no se prevé un aumento significativo en las tasas de vacancia en 2020.

Adicionalmente, y tomando en cuenta otros proyectos detenidos por la caída en el financiamiento disponible y la cautela de los inversionistas, CBRE estima que a fines de 2021 la disponibilidad promedio baje a niveles previos al COVID-19.

 

Reactivación y cautela

Volviendo al caso mexicano, la suspensión de actividades no solamente concierne a la industria nacional, sino también a actores políticos y empresariales del otro lado de la frontera debido a la alta integración de México a la cadena de suministro global.

Así, organismos como NAM –principal asociación de fabricantes de los EU–, por un lado, y miembros del Senado estadounidense, por el otro, exhortaron al Gobierno mexicano a que acelerara los tiempos de reapertura de las cadenas de proveeduría manufacturera, de alimentos, infraestructura, automotriz y aeroespacial, entre otras, al considerarlas “críticas” y “estratégicas” para la economía de ese país.

Ante esto, actualmente se realizan consultas de alto nivel entre ambos gobiernos y sus sectores empresariales para tomar medidas adecuadas, aunque respetando los tiempos establecidos por el Consejo de Salubridad General, afirmó tajante el canciller Marcelo Ebrard.

Así, la importancia de la reapertura se extiende más allá de los sectores esenciales pues, como apuntan varios analistas, las nuevas oportunidades de negocio tambien estarían en riesgo. En el caso del real estate industrial, éstas se verían afectadas en dos vertientes:

  • La logística y el comercio electrónico están en busca de más espacios de almacenaje, debido al cierre de comercios y el aumento de las compras virtuales.
  • La sustitución de proveedores vía nearshoring o por empresas nacionales, a fin de reducir la dependencia a importaciones asiáticas en cadenas de suministro que quedaron expuestas por la pandemia, como fue el caso del sector farmacéutico.

Mientras avanza la pandemia y se aplana la curva de contagios, inversionistas y ejecutivos pueden ir planeando la diversificación estratégica de sus cadenas de valor, pero esta vez considerando criterios de resiliencia, posibilidad de reconfiguración y capacidad de respuesta, como complemento de los indicadores tradicionales de costos, calidad y plazos de entrega.

Frontier Industrial apoyamos el crecimiento de los sectores esenciales para la economía del país. Por eso, contamos con venta de terrenos industriales en nuestros parques ubicados en los corredores logísticos y de manufactura más importantes de México.  

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