Economía en México

T-MEC y seguridad energética en Norteamérica: competitividad regional

10/12/2020

Desde que fue aprobado y entró en vigor el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T- MEC), expertos en economía y desarrollo regional han examinado los posibles impactos y oportunidades que presenta el renovado acuerdo para alcanzar una mayor integración comercial entre los tres países.

Así, la Cámara de Comercio (AmCham) de los EU publicó recientemente una serie de análisis sobre las implicaciones del T-MEC en distintos rubros estratégicos para la región.

En este artículo revisamos los puntos destacados sobre generación, distribución y comercialización de energía, esto bajo el marco de la seguridad energética regional y la posible llegada de inversiones a los parques industriales en México que esto acarrearía.

Interdependencia energética

En su artículo titulado Seguridad energética, pilar de la competitividad de Norteamérica, Benjamín Torres-Barrón y Juancho Eekhout, presidente y vicepresidente del Comité de Energía de AmCham México, respectivamente, aportaron algunos datos para entender la dinámica del comercio energético en América del Norte. Los más relevantes fueron:

  • En 2019 México tuvo una demanda de energía de 50,000 mega watts (MW), comparado con su capacidad de generación que fue de 80,000 MW.
  • En los EU, la energía proveniente de fuentes renovables sumó el 11% del total. Las energías eólica e hidroeléctrica acapararon el 46% en fuentes renovables.
  • La producción de energía proveniente de fuentes renovables en Canadá es de 17%, superando el promedio mundial de 13.6%.

Si lo anterior se combina con los datos sobre comercio de hidrocarburos en la región que proporcionó el American Petroleum Institute (API), tenemos: 

  • México es el destino #1 para las exportaciones de gasolina estadounidense, con 57% de participación.
  • Canadá, por su parte, acapara el 31% de las exportaciones de crudo de los EU.
  • La producción de hidrocarburos de exportación representa 10.3 millones de plazas de trabajo en la Unión Americana, con casi 108 mil empleos directos en refinación.

Estas cifras revelan un panorama complejo pues mientras nuestros socios avanzan en la transición a energías más limpias, en México tenemos todavía una gran dependencia a las importaciones de combustibles fósiles.

Sin embargo, este intercambio también ha sido benéfico para la región al promover la seguridad energética, concepto definido por la Agencia Internacional de Energía (IEA) como “la disponibilidad ininterrumpida de recursos energéticos a un precio asequible”.

“El TMEC… fortalecerá la independencia energética de la región al reducir las importaciones desde otras partes del mundo, lo que en última instancia podría mejorar las condiciones para los consumidores en los tres países”, señalaron los expertos de AmCham.

Lo anterior se refuerza con opiniones como la de Mike Sommers, presidente y CEO de API, quien poco antes de la ratificación del acuerdo por el Congreso de los EU apuntó: “Un flujo libre de aranceles en gas natural, petróleo y productos refinados garantiza que las familias estadounidenses tengan acceso continuo a energía barata y confiable; además, fortalece el liderazgo energético de los EU y hace crecer la economía y el empleo, ya sea para pequeños negocios o grandes manufactureras”.

Oportunidades de inversión

Tanto en el Capítulo 14 dedicado a la inversión como en otros apartados del T-MEC se deja en claro que el Acuerdo otorga certidumbre y dinamismo a las inversiones del sector energético nacional, sin dejar de lado el reconocimiento del dominio inalienable de México en materia de hidrocarburos.

Esto incluye acciones como: 

  • Apuntalar los mecanismos de cooperación para la transferencia de tecnología, intercambio de información y formación de capital humano.
  • Desarrollar soluciones regulatorias hacia la confiabilidad de la energía renovable y los desafíos de seguridad.
  • Crear iniciativas de fomento a cadenas binacionales de valor para la producción de bienes y servicios del sector (que también permitan acercar a pequeñas y medianas empresas mexicanas con operadoras estadounidenses).
  • Aplicar mecanismos robustos de protección de inversiones.

A partir de estos fundamentos, los expertos de AmCham consideran que, de ser impulsadas por grandes inversiones, oportunidades concretas de proyectos para la industria son: 

1. Una red de transmisión transfronteriza para transportar electricidad y gas natural al sur del país.
2. El intercambio de conocimiento para la producción de gas shale en México.
3. Consolidar a México como proveedor de energía solar fotovoltaica para Norteamérica.

Con todo lo anterior, ¿de qué manera podría impactar la integración energética regional al sector de inmobiliario industrial?

Pues con proyectos como los previamente mencionados se fomenta el crecimiento de los mercados energéticos, lo cual a su vez favorece la creación de economías de escala que atraen más inversiones privadas, estimulan la creación de empleo y el desarrollo regional.

Un ejemplo destacado es el de la empresa Generac, fabricante estadounidense de equipos auxiliares de energía, y que en 2020 construyó e inició operaciones en su planta más grande en Latinoamérica en el parque industrial Platah. 

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