Economía en México

Nearshoring + T-MEC: armas de México para atraer inversiones

24/03/2022

A casi 2 años del inicio del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), analistas han visto con buenos ojos, por un lado, la continuidad de los intercambios comerciales en la región a tasa preferencial, y por el otro, la actualización de las disposiciones en materia laboral, contenido regional, protección a la propiedad intelectual e inversión extranjera.

En este último punto, nuestro país busca apalancar el T-MEC y la relación bilateral con los EUA para recibir a más trasnacionales o incluso empresas asiáticas que estén buscando mejores condiciones productivas y comerciales, además de aprovechar la infraestructura disponible en los parques industriales en México para instalar una filial y así cuidar su presencia en el mercado estadounidense.

En este artículo revisamos las perspectivas de atracción de inversión extranjera directa (IED) que ofrece el renovado acuerdo comercial aunado a estrategias como el nearshoring en México –que implica el regreso de la producción a Norteamérica desde Asia–, todo ello en medio de la reconstrucción de la cadena de proveeduría global tras el impacto del COVID-19.

Infraestructura industrial y T-MEC: complemento perfecto

En términos macroeconómicos, la renovación del T-MEC para América del Norte significó el reconocimiento a un mercado trinacional de alrededor de 1.2 billones de dólares, un producto interno bruto (PIB) combinado de 26 billones de dólares y la atracción de $323 mil millones de dólares (mdd) en IED, primer receptor global en este indicador.

Así, no es casualidad que el segmento de bienes raíces industriales haya reflejado un aumento directo en su demanda, en especial si consideramos el alto nivel de interconectividad y complejidad de la cadena de suministro regional de insumos, partes y componentes, fluyendo continuamente por las fronteras de los tres países.

Sin duda, el ejemplo más destacado es el de la manufactura automotriz, con las armadoras estadounidenses como las grandes beneficiadas por el aumento de hasta 75% en el valor de contenido regional que establece el T-MEC.

Así, entre 2019 y 2020 CBRE detectó un alza del 8 al 13% de inversiones de empresas extranjeras en espacios industriales, siendo el sector de vehículos y autopartes el principal impulsor de las transacciones de nearshoring al pasar del 12 a 50% en participación de contratos.

Los efectos del T-MEC se han sentido principalmente en los mercados de la frontera con EUA, con Tijuana, Ciudad Juárez y Monterrey como los principales destinos de la IED en los últimos 2 años, y con niveles de ocupación y construcción de inventario industrial sin precedentes.

Pero no sólo estas zonas están recibiendo a empresas extranjeras ya que, debido al ajuste en la cadena de proveeduría automotriz para cumplir con las reglas de origen, tanto la venta de terrenos como la renta de naves industriales están en auge en clústeres automotrices como el Bajío, Puebla y Estado de México.

Aunado a ello, la preferencia de los consumidores hacia las compras online ha detonado la demanda de terrenos y naves logísticas para comercio electrónico, con empresas como Amazon o Walmart construyendo grandes almacenes y centros de distribución. Lo mismo ocurre con empresas de los sectores agroalimentario y de exportación que se benefician de una logística más ágil.

Ventajas del nearshoring y T-MEC para capitales estadounidenses

Para los expertos, la claridad de los términos del T-MEC eliminó la incertidumbre en la relación bilateral México-EUA. Pero la interdependencia de las economías ya se veía fuerte desde 2019 cuando México se convirtió por primera vez en el principal socio comercial del vecino del norte, superando a China.

Además, bajo un modelo de producción compartida, las exportaciones mexicanas a EUA son diferentes a las de cualquier otro socio comercial, con un 40% de contenido de las mismas originado en la Unión Americana.

Esencialmente, esto significa que de cada dólar que nuestro vecino importa de México, cuarenta centavos son capital de retorno, comparado con sólo cuatro centavos devueltos por cada dólar pagado en importaciones chinas.

Así, no extraña que los especialistas vean al nearshoring en México como una estrategia de inversión altamente redituable, sobre todo al considerar las ventajas competitivas de nuestro país versus el gigante asiático, y que son adicionales al T-MEC.

En primer lugar, los costos laborales solían ser un factor determinante para compañías que dudaban reubicar su producción desde Asia, donde históricamente la mano de obra había sido más barata. Sin embargo, en los últimos 20 años los salarios de manufactura en México pasaron de ser un 58% más caros que en China, a un 25.8% más baratos.

Además, un análisis de PwC señaló que invertir en México como proveedor manufacturero puede tener mayores beneficios potenciales pues, además de la estabilidad que aporta el T-MEC, existen otras ventajas como:

  • Costos logísticos y de transporte reducidos.
  • Rapidez en tiempos de entrega y capacidad de respuesta.
  • Industrias maquiladoras y de exportación consolidadas.
  • Tipo de cambio favorable.
  • Menos barreras lingüísticas, zonas horarias compartidas y coincidencias culturales y sociales.
  • Mano de obra especializada y de alta calidad.
  • Bajos costes de suelo y rapidez en trámites y permisos (en algunos casos, los tiempos de entrada de operación se reducen de meses a unas cuantas semanas).
  • Sistema jurídico favorable a la inversión.

En contraste, el reshoring o repatriación de la producción a EU se torna complicado debido a factores como:

  • No hay visas de trabajo (por políticas migratorias restrictivas).
  • Los costos laborales son casi 10 veces mayores.
  • Hay pocos incentivos para abrir nuevas empresas.

En su momento, el presidente de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), Lorenzo D. Berho, consideró que, con la pandemia de Coronavirus y la guerra comercial China-EU de los últimos años, nuestro país ofrece las mejores oportunidades en la región para empresas estadounidenses que estén revisando sus cadenas de proveeduría, a fin de que puedan responder a las demandas de sus clientes y fortalecer su operación ante posibles interrupciones.

“Aunque países como Indonesia o Vietnam sean más baratos, en México están mucho más cerca de su cliente final”, apuntó el ejecutivo en entrevista con Forbes.

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Foto de portada: Shutterstock (con licencia).